¿QUÉ ES EL DAÑO CEREBRAL?

El daño cerebral (DC) es una alteración en la estructura o el funcionamiento normal del cerebro, que provoca dificultades en una o varias de sus funciones.

El impacto del daño cerebral y sus consecuencias son muy variables y dependen de diversos factores como la localización y extensión de la lesión, la causa que lo ha originado y las características propias de cada individuo; pudiendo afectar a diferentes áreas como la movilidad, el lenguaje y la comunicación, las habilidades cognitivas, el comportamiento u otras funciones vitales. Debido a esto, dos personas con un mismo diagnóstico pueden presentar manifestaciones muy diferentes.

El daño cerebral no solo afecta a la persona que lo padece, sino también a su entorno, haciendo necesaria una intervención especializada e integral que favorezca la recuperación de la máxima autonomía y calidad de vida posible.

CLASIFICACIÓN DE DAÑO CEREBRAL

El daño cerebral puede clasificarse según momento en el que se produce:

Daño cerebral congénito.

Es aquel presente desde el nacimiento. Puede deberse a alteraciones genéticas, complicaciones en el embarazo o parto, o infecciones prenatales. Afecta al desarrollo normal del cerebro desde las primeras etapas de la vida.

Daño cerebral adquirido.

Se refiere a lesiones de diversos orígenes ocurridas a lo largo de la vida. Dentro de este, podemos encontrar clasificar el daño cerebral según criterios de origen:

  • Daño cerebral traumático o traumatismo craneoencefálico (TCE): provocado por golpes o impactos en la cabeza (accidentes de tráfico, caídas o traumatismos deportivos).
  • Daño cerebral vascular (ACV) o ictus: Se origina por una interrupción o alteración del flujo sanguíneo al cerebro, ya sea por una obstrucción o hemorragia.
  • Daño cerebral hipóxico-anóxico: Ocurre cuando el cerebro no recibe suficiente oxígeno durante un período de tiempo, como una parada cardiorrespiratoria o un ahogamiento.
  • Daño cerebral por infecciones, tumores o procesos inflamatorios: Incluye lesiones causadas por meningitis, encefalitis o tumores cerebrales, que pueden afectar a distintas áreas del cerebro y a su funcionamiento.
  • Daño cerebral de origen neurodegenerativo: Relacionado con enfermedades progresivas como el Alzheimer o el Parkinson, que provocan un deterioro gradual de las funciones cerebrales.

CONSECUENCIAS DEL DAÑO CEREBRAL.

Las secuelas asociadas al daño cerebral son diversas y varían en función de la persona, del área lesionada, de la duración de la lesión, etc.

Entre las secuelas físicas o motoras más frecuentes que afectan al aparato locomotor están las dificultades de movilidad en diferentes partes del cuerpo, la hemiparesia, la hemiplejia, los trastornos de la marcha o de la coordinación, la pérdida de fuerza y cambios de tono postural (hipotonía, espasticidad, etc.), trastornos del equilibrio, temblores, disfagia (dificultad para tragar), parálisis facial, etc.

Existen secuelas sensoriales que afectan a uno o más sentidos, como la pérdida total o parcial de la visión y/o audición, la visión doble y/o la disminución, ausencia o alteración de sensibilidad en una o varias partes del cuerpo (como parestesias, dolor o hipersensibilidad).

Las secuelas cognitivas que afectan a la capacidad de aprender, reflexionar y tomar decisiones basadas en un razonamiento. Algunos ejemplos son la desorientación, los problemas de atención, las dificultades en el lenguaje y/o comunicación (como las afasias o las disartrias), la alteración en el nivel de alerta o conciencia, etc.

Secuelas emocionales que incluye desde estados de ánimo depresivos o de ansiedad hasta labilidad emocional.

Secuelas conductuales, que se refieren a la aparición de conductas no adecuadas en determinados contextos sociales, como pueder ser la impulsividad, episodios de agresividad, desinhibición, etc.

La combinación de todas estas alteraciones suele afectar a la capacidad del paciente de realizar actividades básicas (como asearse o comer), tareas instrumentales (como manejar dinero o usar el transporte público), y actividades avanzadas (trabajo, ocio, vida social); y, como consecuencia, pueden dificultar la convivencia y generar un gran impacto en las dinámicas familiares.