Las capacidades cognitivas se definen como los procesos mentales que usamos para entender y manejar la información que recibimos. Gracias a ellos, podemos desenvolvernos en la vida diaria.
La información que recibimos es percibida por los sentidos y procesada por el cerebro. El cerebro selecciona la información que es relevante y la analiza para generar una respuesta adecuada al contexto o a la situación en la que nos encontramos.
Las capacidades cognitivas, por lo tanto, nos permiten llevar a cabo todas las actividades que realizamos a lo largo de nuestra vida. Nos ayudan a recordar, aprender, comunicarnos, tomar decisiones y resolver problemas. Por ejemplo, preparar el desayuno implica usar la percepción, la memoria, la atención, la planificación y la ejecución.

Tipologías de habilidades cognitivas: funcionamiento e importancia
Las capacidades cognitivas pueden ser clasificadas en diferentes tipos, como son la memoria, la atención, la percepción, el lenguaje, las funciones ejecutivas, la orientación y el razonamiento.
La memoria es una de las capacidades más importantes para el desarrollo vital. Nos facilita acordarnos de eventos como cumpleaños, citas médicas, de la preparación de comidas o de la habilidad para conducir.
La atención es la capacidad que nos permite centrarnos en la información importante y filtra todo lo demás. Está en continuo funcionamiento, muchas veces de forma inconsciente.
La percepción es la capacidad de captar e interpretar los estímulos que percibimos. Nos ayuda a reconocer señales como el color de una fruta, el sonido de un piano o la dirección de un vehículo.
El lenguaje nos permite comunicar nuestros pensamientos, nuestras emociones, hablar sobre nuestros recuerdos o expresar necesidades. Es la capacidad cognitiva que nos permite escribir, hablar, leer y comprender a los demás.
Las funciones ejecutivas nos facilitan la toma de decisiones, la planificación de los pasos a seguir y el control de nuestras acciones y conductas para alcanzar un objetivo. Son procesos mentales complejos que trabajan de forma coordinada.
La orientación nos posibilita ubicarnos en el espacio y en el tiempo. Saber la fecha de hoy o la ciudad en la que estamos, al igual que percibir el olor a humo y saber de dónde viene, garantiza nuestro correcto funcionamiento y supervivencia.
El razonamiento nos ayuda a interpretar situaciones y tomar decisiones. Por ejemplo, si escuchamos un trueno, entendemos que puede llover y decidimos llevar un paraguas.

¿Qué es la rehabilitación cognitiva?
La rehabilitación cognitiva es un conjunto de técnicas y ejercicios terapéuticos orientados a mejorar, recuperar o compensar funciones cognitivas que se han visto afectadas. Su principal objetivo es favorecer el funcionamiento cerebral y ayudar a la persona a ganar autonomía en su vida diaria.
Este tipo de intervención trabaja las capacidades antes mencionadas a partir de actividades adaptadas a las necesidades de cada persona, con el objetivo de mantener o potenciar las habilidades que todavía se conservan.
¿Cuándo es necesaria la rehabilitación cognitiva?
Este tipo de rehabilitación es necesaria cuando existen dificultades en las funciones cognitivas (memoria, atención, lenguaje, etc.). Estas alteraciones pueden aparecer por diferentes causas y afectar al día a día de la persona.
Suele recomendarse en casos de lesiones cerebrales adquiridas (ictus, tumores o traumatismos craneoencefálicos), enfermedades neurodegenerativas (Alzheimer, Parkinson, demencias o esquizofrenia), daño cerebral congénito (lesiones presentes desde el nacimiento como la microcefalia congénita) o trastornos del neurodesarrollo (trastorno por déficit de atención e hiperactividad, trastorno del espectro autista, etc.
El objetivo siempre será potenciar las capacidades, mejorar la independencia y favorecer una mejor calidad de vida.

¿Cómo se trabaja en rehasalud?
En Rehasalud, las habilidades y funciones cognitivas se trabajan de forma conjunta desde todo el equipo multidisciplinar, integrando la rehabilitación cognitiva en las distintas terapias y actividades diarias. No se trata exclusivamente de realizar ejercicios específicos en sesión, si no de estimular las habilidades antes mencionadas (como la atención, la memoria, la planificación, el lenguaje o la resolución de problemas) en contextos reales y funcionales (por ejemplo, salidas al supermercado, ocio en cafetería o centros comerciales, etc.).
Por eso, las capacidades cognitivas también son entrenadas durante actividades físicas, dinámicas grupales y situaciones cotidianas. Cada profesional aporta desde su área específica para ayudar a la persona a recuperar autonomía y desenvolverse mejor en su vida diaria.
Se utilizan diferentes herramientas y actividades adaptadas a las necesidades de cada persona: ejercicios cognitivos, actividades funcionales, dinámicas sociales, estimulación e integración sensorial, realidad virtual o tareas que combinan movimiento y trabajo cognitivo (dualidad de tareas).