Al hablar de integración sensorial, lo más habitual es pensar en la infancia y en niños que tienen dificultades para regularse o tolerar determinados estímulos, pero la realidad es que el sistema sensorial nos acompaña durante toda la vida.

Reconocer un objeto con las manos, mantener el equilibrio, sentir dónde está nuestro cuerpo, adaptar la fuerza al coger un objeto o responder ante los estímulos que nos rodean son procesos que realizamos continuamente. Todos ellos dependen de la capacidad del cerebro para recibir, organizar e interpretar la información sensorial.

Cuando existe una alteración neurológica, trabajar esta información puede ser una parte importante de la rehabilitación. Pero, ¿podría la estimulación eléctrica transcraneal (tDCS) combinarse con el trabajo sensorial para favorecer los procesos de aprendizaje y recuperación?

¿Qué es la integración sensorial?

La integración sensorial es un proceso neurológico a través del cual el cerebro recibe la información procedente de los sistemas sensoriales, la organiza y le da un significado para poder producir una respuesta adecuada.

Dentro de la integración sensorial, a los cinco sentidos que conocemos tradicionalmente se suman los sistemas propioceptivo, que da información sobre la posición y el movimiento del cuerpo, y vestibular, relacionado con el equilibrio y el movimiento de la cabeza.

El cerebro integra constantemente la información

Toda la información que percibimos se combina de manera constante. Por ejemplo, cuando cogemos un vaso, la vista nos ayuda a localizarlo, la propiocepción nos dice dónde está nuestro brazo y el tacto nos informa de cuándo lo tocamos.

El cerebro integra toda esa información para poder ajustar la fuerza y el movimiento y cogerlo sin que se caiga o se rompa. Y todo esto ocurre sin que tengamos que pensarlo. Por ello, la integración sensorial está relacionada con el movimiento, la planificación motora, la regulación, el equilibrio, la atención y la participación en las actividades de la vida diaria.

¿A quién está dirigida la integración sensorial?

A pesar de que tiene un papel extensamente conocido en el ámbito pediátrico, el procesamiento sensorial es fundamental durante toda la vida.

En la infancia

En la infancia, las dificultades en el procesamiento sensorial pueden afectar al aprendizaje, al juego, a la coordinación, a la regulación y a la participación en actividades cotidianas. La Integración Sensorial (IS) puede ser especialmente útil en personas con TDAH, TEA y TPS (trastornos del procesamiento sensorial), ya que puede contribuir a mejorar la autorregulación y las respuestas ante los estímulos del entorno.

En la edad adulta

En la edad adulta, estas alteraciones también pueden aparecer o evidenciarse después de una lesión neurológica.

Por ejemplo, una persona tras un ictus puede tener dificultad para reconocer objetos a través del tacto, conocer la posición de una extremidad o discriminar diferentes estímulos.

En personas mayores o en personas con enfermedades neurológicas, también puede repercutir en el equilibrio, la movilidad, la independencia y la participación.

Sensación y movimiento: dos caras de un mismo proceso

El cerebro no controla el movimiento de manera aislada. Cada movimiento produce información sensorial y esa información ayuda a ajustar el siguiente movimiento.

Por ejemplo, al caminar el cerebro recibe información de los pies, las articulaciones, los músculos, el sistema vestibular y la vista. Al escribir, recibe información visual y sensorial para controlar la posición de la mano. Al utilizar un objeto, se utiliza el tacto y la propiocepción para ajustar la fuerza.

¿Por qué es importante en neurorrehabilitación?

En neurorrehabilitación, trabajar la información sensorial es importante para mejorar la capacidad de sentir y propiciar un movimiento más preciso y funcional.

¿Podría la tDCS potenciar el trabajo sensorial?

La estimulación eléctrica transcraneal es una técnica de neuromodulación no invasiva que aplica una corriente eléctrica de baja intensidad a través de electrodos colocados sobre el cuero cabelludo.

Busca modular la actividad de determinadas redes cerebrales y favorecer unas condiciones que puedan facilitar procesos relacionados con el aprendizaje y la plasticidad cerebral.

Neuroplasticidad y aprendizaje

Sabemos que el cerebro tiene capacidad para adaptarse y cambiar (neuroplasticidad) y que la experiencia y la práctica son fundamentales para que se produzcan esos cambios. La tDCS puede modificar temporalmente la excitabilidad de determinadas áreas cerebrales.

¿Qué ocurriría si combinamos la neuromodulación con una experiencia sensorial y funcional específicamente diseñada para cada persona? La tDCS podría preparar el terreno y la experiencia terapéutica ayudar al cerebro a aprender.

¿Qué dice actualmente la evidencia científica?

Es importante destacar que actualmente la evidencia específica sobre combinar una intervención de integración sensorial con el uso de tDCS es todavía limitada.

Se ha estudiado la aplicación de tDCS sobre áreas somatosensoriales en personas que habían sufrido un ictus y presentaban alteraciones sensoriales, consiguiendo una mejora transitoria en la discriminación táctil.

También se ha estudiado su combinación con entrenamiento sensoriomotor, viéndose mejoras en diferentes medidas motoras y sensoriales.

La neurorrehabilitación está avanzando hacia modelos cada vez más personalizados, en los que se habla de comprender cómo interactúan la información sensorial, el movimiento, la atención, la motivación y el aprendizaje.

Integración sensorial y neurorrehabilitación a cualquier edad

La integración sensorial puede formar parte de distintos procesos terapéuticos y adaptarse a personas con necesidades muy distintas.

En población infantil

Puede ser especialmente relevante en niños con dificultades de aprendizaje, trastornos del neurodesarrollo, dificultades del procesamiento sensorial, o cualquier tipo de alteración que impacte sobre la regulación y la participación.

En adultos

Puede ser una herramienta relevante en la rehabilitación de alteraciones neurológicas derivadas de ictus, daño cerebral adquirido, traumatismo craneoencefálico, enfermedades neurodegenerativas…

En personas mayores

Puede ayudar a abordar determinadas dificultades que impactan en el equilibrio, la movilidad, la independencia o la participación.

Lo importante es comprender cómo la persona, independientemente del momento del ciclo vital en el que se encuentra, está procesando la información del sistema nervioso y qué necesita para mejorarlo.

De la información sensorial a la vida cotidiana

En Rehasalud entendemos la rehabilitación desde una perspectiva funcional. Por ello, una mejora sensorial tiene verdadero valor cuando puede trasladarse a la vida de la persona.

Que un niño pueda participar mejor en el juego o en las actividades escolares. Que un adulto pueda volver a utilizar una mano para cocinar, escribir o vestirse. Que una persona mayor pueda sentirse más segura al caminar o realizar una transferencia. Que una persona con una lesión neurológica pueda desenvolverse mejor en su entorno.

La sensación es solo el punto de partida. El objetivo es participar, ganar autonomía y mejorar la calidad de vida.

Sentir, aprender y recuperar

El cerebro recibe información de manera constante. La interpreta, la organiza y la utiliza para relacionarnos con nuestro cuerpo y con el entorno. Cuando una lesión o enfermedad neurológica altera este proceso, la rehabilitación puede ayudar a recuperar, compensar y aprovechar capacidades que todavía están presentes.

La integración sensorial permite trabajar sobre esa información, la actividad funcional permite convertirla en aprendizaje y la neuromodulación abre nuevas posibilidades para estudiar cómo se pueden favorecer ambos procesos.

El objetivo de la información no es solamente estimular el cerebro, sino ayudarlo a aprender, adaptarse y recuperar la mayor funcionalidad posible y conseguir que el aprendizaje tenga un impacto real en la vida de cada persona.

Un paso más hacia una rehabilitación personalizada

En Rehasalud queremos seguir avanzando en esta línea de trabajo y explorar la aplicación conjunta de la integración sensorial y la tDCS dentro de nuestra práctica clínica.

Para ello, contamos con profesionales formadas en tDCS y profesionales formadas en integración sensorial, lo que nos permite disponer de conocimientos específicos en ambos ámbitos y avanzar hacia la integración de estas herramientas en nuestros programas de neurorrehabilitación.

Nuestro propósito es ofrecer intervenciones cada vez más precisas y adaptadas a las necesidades de cada persona, incorporando nuevas estrategias terapéuticas que nos permitan seguir avanzando en una rehabilitación personalizada y basada en la evidencia científica disponible.